Tiempo muerto
Mil poemas sin acabar,
versos que quieren gritar,
expresar el sinsentido de
unas estrofas que son pura soledad.
En cada rima
era posible visualizar
la impotencia de quien
era poesía
y estaba vacía.
El silencio de un corazón
que se regía por la cantidad
de letras que escribía.
La necesidad de parar
y que tus ganas te obliguen a avanzar.
Un continuo quiero,
pero no puedo.
Olvidarte de respirar
porque tu prioridad es continuar.
Pero llega un momento
que vas tan
tan rápido
que se te olvida
adónde quieres llegar.
Pero es que cuando ves
que estás matando el tiempo,
que inviertes en algo que no te llena,
y pierdes felicidad,
el corazón te susurra: Para.
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