lunes, 29 de abril de 2013

No odies aquello que otros pueden desear.

Andaba descalza por el asfalto, buscaba su lugar en el mundo, ahora mismo lo único que quería era llegar a casa temprano, mientras que caminaba reflexionaba sobre cada uno de los motivos por los que debería ser feliz. No encontró ninguno. El camino acabó, ya había encontrado su casa, estaba sola, sus padres había ido a una boda. Cerro lentamente la puerta de su cuarto, comenzó a cambiarse, para ponerse esa camiseta ancha que siempre usaba para dormir, normalmente lo habría hecho en menos de cinco minutos, pero esta vez se detuvo para examinarse detenidamente delante del espejo.

Se quedó en ropa interior, comenzó analizando de abajo a arriba, en principio no tenia nada en contra de ellos, pero si es cierto que le gustaría tener un pie más pequeño, es difícil encontrar zapatos bonitos para su pie, sus piernas eran demasiado gruesas, los pantalones no le quedaban bien, había visto piernas mil veces más bonitas que las suyas, su cadera y su cintura se unían en una, no tenía una silueta perfecta, un defecto más que añadir a su extensa lista, tenía un pecho pequeño, cosa que desearía cambiar, y finalizo observándose el rostro, y pudo notar como era imposible controlar tanto rechazo junto, todo termino con miles de lagrimas y ninguna solución.




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